jueves, 16 de mayo de 2013

Nanopartículas cargadas con veneno de abeja que mata el VIH

  • El veneno de abeja contiene una potente toxina llamada melitina.
  • El hallazgo serviría para el desarrollo de un gel vaginal que pueda prevenir la propagación del virus.
Nanopartículas cargadas de una toxina en el veneno de abeja pueden hacer agujeros en la envoltura protectora que rodea al VIH. La toxina también podría ser eficaz a la hora de atacar células tumorales.
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8 de marzo de 2013, 14:01
Investigadores de la Universidad de Washington han demostrado la existencia de nanopartículas que incorporan una toxina que se encuentra en el veneno de abeja que mata el VIH, dejando las células circundantes ilesas. Un hallazgo que podría ser un paso de vital importancia en el desarrollo de un gel vaginal que pueda prevenir la propagación del virus que causa el SIDA.
Según cuenta Joshua L. Hood, uno de los investigadores, la idea es que en aquellos lugares donde el VIH tiene más actividad, la gente pueda pueda utilizar este gel, una nueva medida preventiva para detener la infección inicial.
El estudio, que aparece en la última edición de Antiviral Therapy, explica que el veneno de abeja contiene una potente toxina llamada melitina que puede hacer agujeros en la envoltura protectora que rodea al VIH así como otro tipo de virus. Además de la terapia anti-viral, el artículo muestra que la melitina cargada en nanopartículas puede ser eficaz a la hora de atacar células tumorales.
El trabajo explica que la toxina cargada en estas nanopartículas no daña las células normales. Esto se debe a que los investigadores añadieron una protección sobre la superficie de las nanopartículas. Cuando estas entran en contacto con las células normales, las cuales son mucho más grandes en tamaño, las partículas simplemente rebotan. Por otro lado, el VIH es incluso más pequeño que la nanopartícula, por lo que el virus hace contacto con la superficie de la nanopartícula, lugar donde le espera la toxina de la abeja.
Hood dice que una de las ventajas de este enfoque es que la nanopartícula ataca una parte esencial de la estructura del virus. Por el contrario, aunque la mayoría de los medicamentos contra el VIH inhiben la capacidad del virus para replicarse, no hacen nada para detener la infección inicial, por lo que algunas cepas del virus acaban encontrando formas de evitar estos medicamentos y reproducirse de todos modos.
Más allá de la prevención en forma de gel vaginal, Hood también ve potencial para el uso de nanopartículas con melitina como terapia para infecciones por el VIH existentes, especialmente aquellas que son resistentes a los medicamentos. Estas podrían ser inyectadas por vía intravenosa y, en teoría, ser capaces de limpiar el VIH a partir de la corriente sanguínea.
Sea como fuere, estas nanopartículas cargadas con veneno de abeja que mata el VIH es un hallazgo que necesitará de más ensayos. Se trata de una nueva vía que tan sólo se ha llevado a cabo en las células en un entorno de laboratorio.

1.100 millones de descreídos

Un 16% no se identifica con ninguna religión, el tercer grupo tras cristianos y musulmanes

Asia-Pacífico concentra la mayor parte de confesiones, pero también al grueso de los no adscritos

Algo más de 16 de cada 100 habitantes del mundo, exactamente 16,3, no se identifican con ninguna de las religiones existentes. Son el tercer grupo de población en el paisaje religioso global que ha diseñado el think tank estadounidense Pew Center. Se trata de un mapamundi con el tamaño y la distribución de decenas de confesiones que van desde el cristianismo o el islam —las dos principales, en ese orden— hasta los zoroástricos (o parsis), los jainistas y los seguidores de Tenrikyo, la secta más influyente de Japón, pasando por yazidíes, rastafaris o cienciólogos: en el informe Pew hay sitio para todos.
Los 1.100 millones de descreídos que hay en el mundo, casi tantos como católicos, no son necesariamente ateos, subraya el estudio, sino simplemente individuos que pueden albergar sentimientos espirituales o de trascendencia pero no se identifican con ninguno de los sistemas existentes. “Los límites entre creyentes, personas que se adhieren a los dogmas, los aceptan, y religiosos, gente con sentimientos espirituales o una cierta dimensión de profundidad, son difusos”, señala el teólogo y filósofo Manuel Fraijó, que imparte Historia de las Religiones en la UNED. Abunda en la idea Juan José Tamayo, teólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid: “Se trata de una desafección institucional; no supone una renuncia a las creencias, la experiencia religiosa personal o las opciones éticas. Ese 16% de desafectos institucionales pueden experimentar sentido de la trascendencia, espiritualidad, actitudes religiosas y valores éticos de manera espontánea y gratuita, es decir, al margen de las instituciones, que son el fracaso de la religión porque dogmatizan mensajes éticos y los mercantilizan”.
Fuente: Pew Research Center. / EL PAÍS
El estudio del Pew Forum on Religion & Public Life, que refleja el estado de la cuestión en 2010 y se basa en el análisis de más de 2.500 censos, investigaciones y registros de población, arroja los siguientes datos: los cristianos son mayoría en el mundo, el 31,5% de la población (2.200 millones, la mitad de ellos católicos), seguidos de cerca por los musulmanes (23,2%, 1.600 millones). Tras lo que el informe denomina “no afiliados” aparecen los siguientes grupos: hindúes (15% de la población mundial, o 1.000 millones); budistas (7,1%, 500 millones); seguidores de religiones populares (africanas o de tribus chinas, indios americanos y aborígenes australianos), el 5,9%, o 400 millones; otras religiones (taoísmo, sintoísmo, parsis, sijs, bahai’s, jainistas, seguidores de Tenrikyo, etcétera), el 0,8% (58 millones), y, finalmente, judíos, que solo suponen el 0,2% de la población mundial (14 millones, repartidos casi a partes iguales entre EE UU y Oriente Medio, es decir, Israel).
La edad media entre los que profesan el islam es de 23 años
Aunque el informe Pew no precisa si los “no adscritos” son desencantados de alguna fe o si esta es su primera opción, Fraijó aventura la procedencia de parte de ellos: “Del islam no se sale nadie, porque es una forma de vida; salirse implica abandonar la sociedad. Pero del cristianismo sí se van muchos, hay una secularización muy fuerte. La religión donde más movimiento hay en Europa es el cristianismo”. Un ejemplo: del 18% de españoles sin adscripción religiosa, según un estudio de 2008 de la Fundación Bertelsmann, “el 87% de ellos habían tenido una educación católica”, subraya Fraijó. “Independientemente de lo que diga el informe, yo creo que el mayor grado de desafección se produce en Occidente y, más concretamente, en el catolicismo, una religión con una estructura jerárquica patriarcal inamovible”, coincide Tamayo.
Sin embargo, la distribución geográfica del grupo de no religiosos —son mayoría en China, República Checa, Estonia, Hong Kong, Japón y Corea del Norte, países en apariencia inconexos y ajenos a la tradición cristiana— no parece corroborar la desviación de la que hablan ambos expertos. “En China ha habido un abandono masivo del confucionismo, que es visto como la religión de los funcionarios, los políticos y las ciudades, más que del taoísmo, la religión del campo”, explica Fraijó, en alusión a la vertiginosa transformación socioeconómica del gigante asiático en los últimos lustros. “Japón, por su parte, es muy refractario a las conversiones: pese a la importante presencia de los jesuitas en el país desde hace siglos, solo un 1% de la población se ha convertido al cristianismo”, puntualiza.
Del mapamundi de Pew puede inferirse que la región de Asia-Pacífico es la reserva espiritual del planeta: varios grupos tienen allí una poderosa presencia, incluida la aplastante mayoría de hindúes y budistas, con una población cercana al 90% del total. Paradójicamente, tres cuartas partes de los “no afiliados” (76%) también se concentran en esa región, y solo en China son 700 millones (dos veces la población de EE UU).
Aunque la cristiana es la comunidad más dispersa geográficamente —está presente en todos los continentes—, el estudio de Pew señala que tres cuartas partes de la población mundial —el 73%— viven en países donde su confesión es mayoritaria, en especial hindúes y cristianos; estos últimos se concentran además en los 157 Estados donde son mayoría. Un nada desdeñable 27% de los seres humanos pertenecen a minorías religiosas en los países donde viven, como los cristianos de Oriente Medio o los musulmanes en Europa, lo que a menudo es fuente de fricciones sectarias-políticas con la comunidad dominante, como demuestra el caso de Egipto o Siria.
Por tramos de edad, la religión con mayor número de seguidores jóvenes es el islam (23 años de media), frente a los judíos, que con 36 años son los mayores de los ocho grandes grupos estudiados. El informe no precisa la edad media del creyente católico, solo la del cristiano: 30 años, un promedio que la pujanza de las confesiones evangélicas en América Latina, África y, en menor medida, en el Este de Europa rebaja al catolicismo tradicional en el Viejo Continente.

“Las religiones ganan por goleada a Dios”

“Hay unas 10.000 religiones en el mundo. Podríamos decir que las religiones están ganando por goleada a Dios”, explica gráficamente Manuel Fraijó, catedrático de Filosofía Moral y Política de la UNED. La frase tal vez ayude a explicar por qué en el estudio de Pew figuran, junto a confesiones milenarias como el sintoísmo o el sijismo, o la amenazada comunidad parsi —cuyos ritos funerarios corren peligro por la contaminación y la disminución del número de buitres—, creencias tan curiosas y bisoñas como la wicca, una religión neopagana fundada en la primera mitad del siglo XX y que muchos relacionan con la brujería, o la discutida Cienciología. O infinidad de religiones tradicionales y paganas (animistas, totémicas, etcétera), que conforman nada menos que el 6% mundial (las profesan 400 millones de personas). EL PAÍS contactó por correo electrónico con Pew para preguntar la inclusión de creencias como la wicca o los rastafaris, pero no recibió respuesta.
“En muchas zonas, las religiones se identifican con los sistemas filosóficos tradicionales que permean la civilización correspondiente; de ese sustrato tan enraizado también es difícil salirse. Pero el abandono de la religión ha perdido dramatismo. Se pasa de la creencia a la increencia sin traumas, ya no hay una guerra fría entre teísmo y ateísmo”, explica Fraijó. Decía Hegel que lo importante no es ser creyente o no serlo, sino tener lucidez al respecto, pero si la claridad del razonamiento lleva a querer romper oficialmente el vínculo con la comunidad, el deseo se convierte a veces en pesadilla: la apostasía es una tarea ardua en España. Sin embargo, más de 100.000 católicos apostataron en Austria y Alemania en 2010 tras los escándalos de los abusos a menores por representantes de la Iglesia.
La diferencia generacional tiene su traslación en las creencias. Mientras los no creyentes tienen una edad media de 32 años en el mundo, entre los españoles, los jóvenes en torno a 20 años casi triplican a los mayores de 60: un 24% frente al 9%, según el estudio Bertelsmann. “En el grupo de no adscritos crece proporcionalmente el porcentaje de gente joven”, subraya Fraijó.

Clonan células madre embrionarias humanas por primera vez

Este hallazgo podría revolucionar por completo el uso de la terapia celular en el desarrollo de la medicina regenerativa
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16 DE MAYO DE 2013, 09:30
Investigadores de la Universidad de Oregon han conseguido por primera vez la clonación de células madre embrionarias humanas. Un logro importantísimo para todos los apasionados de la biología, y para aquellos que depositan sus esperanzas en la medicina regenerativa.
La clonación, sin embargo, nos hace retroceder en el tiempo. Concretamente a 1996. En aquel año conocimos a la oveja Dolly, el primer animal clonado, que nació a partir de un proceso conocido como transferencia nuclear, el mismo que han realizado ahora los investigadores norteamericanos. Pero, ¿en qué consiste?
La transferencia nuclear es un método en el que se siguen varias etapas. Por una parte, se obtienen las células del donante, como fuente utilizada para la clonación posterior. Previamente, se habían eliminado los núcleos de los óvulos por un proceso parecido a una microsucción, y a continuación en ellos se busca introducir el núcleo de la célula donante.
El óvulo, como ahora cuenta con dos copias del material genético, se activa, y comienza a dividirse, como si fuera un zigoto recién fecundado. La diferencia entre este último y nuestro óvulo tras la transferencia nuclear estriba en que en el caso del óvulo, las dos copias del material genético son iguales. Mientras el óvulo comienza a dividirse, entrando en lo que conoceríamos como desarrollo embrionario, los científicos esperan pacientemente el momento adecuado.
OHSU (Flickr)
OHSU (Flickr)
Este llega cuando la división celular es tan fuerte que hemos conseguido llegar a lo que se conoce comoblastocisto, o lo que es lo mismo, el desarrollo de 5-6 días que da como resultado una auténtica pelota de aproximadamente 200 células. En esa fase, los científicos destruyeron este blastocisto, para así poder extraer las células madre embrionarias humanas.
Como vimos en entradas anteriores, este tipo de células son una auténtica promesa para la medicina, ya que podrían dar lugar a casi cualquier otra células diferenciada, de la zona del organismo que se nos ocurriera. Por tanto, el avance propuesto por los investigadores de Oregon confirma que sería posible conseguir células madre embrionarias humanas mediante esta metodología.
A diferencia de lo que ocurre con las iPS, gracias a este trabajo no deberíamos preocuparnos (al menos en principio) en que se dieran problemas de células aberrantes o desarrollo de tumores. Sin embargo, es importante aclarar que la clonación de células madre embrionarias humanas no significa que vaya a darse la clonación en humanos, ni que el blastocisto obtenido vaya a seguir desarrollándose hasta dar un embrión, y quizás luego un ser humano completo. Esto a día de hoy es técnicamente imposible, y moralmente muy cuestionable, por lo que las grandes esperanzas llegadas desde Oregon se centran en los nuevos frentes que se abren para la medicina regenerativa.
Este avance, publicado en Cell, ofrece nuevas esperanzas para el uso de la terapia celular en el cuidado de nuestra salud. Una investigación, sin duda apasionante, que deja abiertos nuevos desafíos y retos para los próximos años.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Encuentran en Perú el fósil de un ave de hace 35 millones de años

De acuerdo con los expertos este sería el único registro del descubrimiento de piel de ave fosilizada en la historia.
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17 de marzo de 2013, 16:52
Más de: Fósiles, Perú
Un grupo de paleontólogos peruanos han descubierto en la zona del desierto de Ica, al sur de la nación, los restos en forma de fósil de un ave de grandes proporciones, incluyendo fragmentos petrificados de su piel, tratándose de un espécimen que según los expertos tendría cerca de 35 millones de años de antigüedad.
Klaus Hönninger, el director encargado de esta expedición, señala que no ha sido posible definir exactamente de qué tipo animal alado se trata, pero su equipo supone que podría ser un pelícano gigante que vivió durante el inicio del periodo del Oligoceno, el cuál finalizó hace 23 de millones de años, calculando además que las dimensiones del pájaro rondaría originalmente cerca de los 1.8 metros de altura, contando con una longitud aún mayor con sus alas extendidas. Sin embargo lo más trascendente de este hallazgo, según relata el propio Hönninger, son los vestigios de piel junto a los huesos:
El fósil conserva claramente los restos de piel, lo cual es un sensacional hallazgo porque no se tiene documentación alguna de algo similar en ninguna parte del mundo. Ya se habían encontrado en China fósiles de aves con vestigios de pluma, pero con restos de piel no se tiene algún registro en ninguna parte del mundo, hasta ahora.
El descubrimiento de esta ave se realizó el pasado día 6 de marzo en el desierto costero de Ica, un sitio donde anteriormente ya se han encontrado vestigios de algunas otras especies animales tales como ballenas, tiburones y hasta pingüinos en estado fósil, pero nunca nada con tal edad. Desde el mes de enero se ha estado viviendo una seria polémica en la zona, ya que en dicha fecha se efectuó un rally Dakar, en el que se recorrió esta zona desértica con una intensa carrera, provocando algunos serios estragos en los vestigios fosilizados del área, lo que trajo como consecuencia el rechazo y protesta de la comunidad científica peruana, por la poca o nula protección del gobierno de la nación hacia esta zona de alto valor para su estudio.
“La legislación peruana está permitiendo que se destruyan los restos fósiles. Estamos con las manos atadas, no podemos investigar en nuestro desierto”, señala Hönninger sobre el tema, fortuitamente los restos del ave se encontraban lejos de la trayectoria que tuvo la carrera.

¿El verdadero fin de los dinosaurios?

 Viernes, 22 de marzo de 2013

Impacto de cometa en la tierra
La roca que chocó con la tierra hace 65 millones de años y que se cree tuvo estrecha relación con el final de los dinosaurios habría sido un cometa, no un asteroide.
Muchos científicos creían que el cráter Chicxulub, de 180 kilómetros de ancho en México, fue producido por un gran –y lento– asteroide en movimiento. Hasta ahora.
Los resultados de un estudio, dado a conocer en la 44ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria, sugieren que no fue un asteroide, sino un un cuerpo menor y más rápido el que golpeó la Tierra y terminó con el 70% de las especies que la habitaban.
"El principal objetivo de nuestro proyecto es lograr caracterizar lo que impactó la península de Yucatán (en México) y produjo el cráter", le dijo a la BBC Jason Moore, del equipo investigador del Dartmouth College en New Hampshire.
La roca espacial dio lugar a una capa global de sedimentos enriquecidos con iridio, en concentraciones mucho más altas que en su estado natural: tuvo que haber venido del espacio exterior.

Química extraterrestre

En la primera parte de su trabajo, el equipo sugiere que los valores generalmente citados de iridio son incorrectos. Usando una comparación con otro elemento extraterrestre depositado en el impacto –el osmio– fueron capaces de deducir que la colisión dejó menos escombros que lo que se creía previamente.
El valor del iridio recalculado sugiere que el cuerpo que golpeó la Tierra era más pequeño de lo que se pensaba. En la segunda parte del trabajo los investigadores tomaron el nuevo número y trataron de hacerlo calzar con las propiedades físicas conocidas del impacto en Chicxulub.

LA EXTINCIÓN DE LOS DINOSAURIOS

La extinción ocurrida en la Tierra hace 65 millones de años es ampliamente asociada con el impacto espacial en Chicxulub.
El choque mató alrededor del 70% de la totalidad de especies en la Tierra en un corto periodo, siendo los dinosaurios el emblema del evento.
La enorme colisión habría desencadenado incendios, terremotos y enormes tsunamis. El polvo y el gas lanzado a la atmósfera habría hecho caer la temperatura global por varios años.
Para causar un cráter de 180 kilómetros de ancho, el cuerpo de menor tamaño tiene que haber viajado relativamente más rápido. El equipo encontró que un cometa no periódico calzaba mucho mejor con la historia que cualquier otro candidato espacial.
Los cometas no periódicos son bolas de polvo, roca y hielo que se mueven en trayectorias altamente excéntricas alrededor del Sol. Estos toman cientos, miles o incluso millones de años en completar una órbita.
"Se necesitaría un asteroide de unos cinco kilómetros de diámetro para lograr esa cantidad de iridio y osmio. Pero un asteroide de ese tamaño no hace un cráter de 200 kilómetros", asegura Moore.
"Entonces, nuestro planteamiento es: ¿Cómo logramos algo que tenga la energía suficiente para generar ese tamaño de cráter, pero con mucho menor material rocoso? Así llegamos a un cometa".
Mukul Sharma, coautor del estudio, le dijo a la BBC: "Se necesitaría contraevidencia desconocida para hablar de un asteroide moviéndose muy rápidamente, aunque es posible. Sin embargo, entre los cometas y asteroides que hemos observado en el cielo, los cometas son los que se mueven más rápidamente".

Perdido en el espacio

Pero otros investigadores fueron más cautos respecto de los resultados.
El científico Gareth Collins, quien investiga los cráteres de impacto en el Imperial College en Londres describe el estudio del equipo de Virginia como un "buen trabajo" y "sugerente".
Imagen 3D cráter Chicxulub
Mapa de la gravedad del cráter de Chicxulub.
Sin embargo, "no creo que sea posible determinar de forma certera el tamaño del cuerpo impactante a través de la geoquímica", asegura.
"La geoquímica te dice –casi con precisión– sólo la masa de material meteórico que es distribuida globalmente, no la masa total del cuerpo impactante. Para estimular esta última, uno necesita saber qué fracción del cuerpo impactante fue distribuida globalmente, en oposición a ser lanzado al espacio o aterrizar cerca del cráter".
El científico de Imperial College añadió: "Los autores sugieren que el 75% de la masa del cuerpo impactante fue distribuida globalmente, por lo que lo que impactó finalmente fue un cuerpo mucho menor, pero la realidad es que esta fracción pudo ser menor que 20%".
Esto podría mantener la puerta abierta a la posibilidad de un asteroide de mayor tamaño, moviéndose lentamente.
Los autores aceptan este punto, pero citan recientes estudios que muestran que la pérdida de masa sugerida en el impacto de Chicxulub fue de entre 11% y 25%.

Más cerca de lo que imaginamos

En los últimos años, varios objetos espaciales han tomado a los astrónomos por sorpresa, sirviendo como recordatorio de que nuestro vecindario cósmico es un lugar con bastante movimiento.
El 15 de febrero pasado el 2012 DA14, un asteroide del tamaño de una piscina olímpica rozó la Tierra, a una distancia de sólo 27.700 kilómetros. La masa sólo fue descubierta el año anterior.
Y el mismo día, una roca espacial de 17 metros explotó sobre los Montes Urales en Rusia, con una energía de alrededor de 440 kilotones de TNT.
Alrededor de 1.000 personas resultaron heridas ya que la ola del impacto quebró ventanas y azotó edificios.
Alrededor del 95% de los objetos cercanos a la Tierra de más de 1km ya han sido descubiertos. Sin embargo, sólo un 10% de los entre 13.000 y 20.000 asteroides de más de 140m han sido registrados.
Probablemente hay muchos más cometas cercanos a la Tierra que asteroides, pero la NASA asegura que estos pasan gran parte de su vida a distancias lejanas del Sol o la Tierra, por lo que contribuyen sólo en un 10% al conteo de objetos que han chocado con la Tierra.

El mapa de la actividad cerebral

Investigadores explican los objetivos y la estructura de un nuevo proyecto para hacer un mapa del cerebro.

Foto: Una molécula fluorescente en las neuronas de un ratón brillan cuando las células cerebrales se activan.
Se espera que la Casa Blanca anuncie, a finales de este mes, una proposición de esfuerzo conjunto para hacer un mapa de la actividad cerebral a gran escala, lo que podría ayudar a los neurocientíficos a comprender los orígenes del conocimiento, la percepción y otros fenómenos. Estos tipos de actividad cerebral no se comprenden demasiado bien por ahora, en parte porque surgen de la interacción de grandes series de neuronas cuyos esfuerzos coordinados los científicos no pueden seguir.
"Hay toda clase de herramientas increíbles para estudiar el mundo microscópico de las células individuales", afirma John Donoghue, neurocientífico de la Universidad de Brown (EE.UU.) y participante en el proyecto. "Y a nivel macroscópico tenemos herramientas como la resonancia magnética y los electroencefalogramas que nos hablan del funcionamiento del cerebro y su estructura, pero a baja resolución. Hay un vacío en medio. Tenemos que registrar muchas, muchísimas neuronas en el momento preciso en el que se activan, con precisión temporal y en áreas amplias", afirma.
Un artículo publicado el jueves de la semana pasada  en la versión en línea de Science, amplía los objetivos del proyecto, ya ambiciosos de por sí, algo más allá de registrar la actividad de todas las neuronas individuales en un circuito simultáneamente. Los investigadores también deberían encontrar formas de manipular las neuronas dentro de esos circuitos y comprender la función del circuito a través de nuevos métodos de análisis de datos y modelado, según los autores.
Comprender cómo se comunican las neuronas unas con otras a través de grandes áreas del cerebro será clave para comprender cómo funciona este, según los participantes en el proyecto. Otros esfuerzos por hacer un mapa de las conexiones físicas del cerebro ya están en marcha (ver "Cartografía del cerebro a escala masiva"), pero analizan cerebros estáticos o solo son capaces de obtener una visión aproximada de cómo se comunican las regiones del cerebro. Es probable que el nuevo proyecto empiece a aplicar sus novedosas y aún no desveladas tecnologías sobre cerebros más sencillos, como los de las moscas, y posiblemente tarde décadas en cumplir sus objetivos.
Se espera que numerosos líderes de los campos de la neurociencia, la nanotecnología y la biología sintética colaboren con el esfuerzo. "Necesitamos algo a gran escala para crear herramientas para el futuro", afirma Rafael Yuste, neurobiólogo de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y miembro del proyecto. "Nos vemos como creadores de herramientas. Creo que podríamos proporcionar métodos a la comunidad científica para usar durante la próxima fase de la neurociencia".
Además de profundizar en el conocimiento del cerebro, el proyecto también puede dar lugar a nuevos tratamientos para desórdenes psiquiátricos y neurológicos. "Si comprendemos de verdad cómo emergen los pensamientos, el conocimiento y otros detalles del cerebro, tendremos una mejor comprensión de los cambios de humor, el Parkinson, la epilepsia y otras enfermedades que se cree derivan de problemas en los circuitos cerebrales a escala de todo el cerebro", afirma Donoghue.
Se espera que los detalles sobre qué ideas tecnológicas verán la luz verde y cuánto dinero recibirán para reforzar su desarrollo se revelen en el anuncio de la Casa Blanca que está por llegar. Es probable que el proyecto esté respaldado por los Institutos Nacionales de Salud, la Fundación Nacional de Ciencia, la Agencia de Proyectos Avanzados de Defensa, la Oficina de Política de Ciencia y Nanotecnología, y fundaciones privadas, según los participantes. Aún no está claro cuánto dinero hará falta o a qué tecnologías se dará prioridad.
Sean cuales sean las tecnologías emergentes, es probable que la nanotecnología tenga un papel en el proyecto, en parte por la necesidad de sensores más pequeños y más rápidos para registrar la actividad neuronal en el cerebro. Los sensores existentes pueden registrar la actividad eléctrica de las neuronas, pero normalmente estos chips siguen a menos de 100 neuronas en un momento dado y no pueden registrar la actividad de las neuronas adyacentes, algo necesario para comprender cómo interactúan unas neuronas con otras. Paul Weiss, director del Instituto NanoSystems de California en la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.), y participante en el proyecto, afirma que las técnicas de nanofabricación podrían abordar este problema con chips más pequeños que llevaran sondas eléctricas e incluso químicas. "Llevamos una década en la que ha habido una inversión bastante sustancial en ciencia y tecnología para desarrollar esta capacidad... para controlar cómo lo que hacemos interactúa con los mundos químicos, físicos y biológicos", afirma.
También puede haber novedosas técnicas ópticas que contribuyan al proyecto de mapa cerebral. En la actualidad hay muchos grupos de investigación usando tintes fluorescentes sensibles al calcio para estudiar la activación de neuronas, pero Yuste quiere desarrollar una técnica óptica que use tintes fluorescentes sensibles al voltaje para lograr una lectura más rápida. "Las neuronas se comunican usando voltaje", explica. "Nos gustaría poder desarrollar imágenes por voltaje para poder medir la actividad neuronal directamente".
Aunque hay muchos aspectos del proyecto aún por aclarar, una cosa queda clara, habrá muchos datos que almacenar, compartir y analizar. "Solo hemos empezado a arañar la superficie de cómo tratar con datos en espacios de grandes dimensiones", afirma Terry Sejnowski, neurocientífico computacional del Instituto Salk (EE.UU.). "Si hablamos de un millón de neuronas, nadie es capaz de imaginarse siquiera el aspecto que tiene eso, va mucho más allá de lo que somos capaces de percibir en tres dimensiones".
El artículo de Science también proporciona una línea temporal aproximada. Dentro de cinco años deberíamos poder seguir la actividad de decenas de miles de neuronas; dentro de 15 años, un millón de neuronas. El cerebro de una mosca tiene unas 100.000 neuronas, el de un ratón, unos 75 millones y el de un humano unos 75.000 millones. "Con un millón de neuronas, los científicos podrán evaluar la función de todo el cerebro del pez cebra o varias zonas de córtex cerebral del ratón", escriben los autores.

¿Qué es ciencia?

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 14 de marzo de 2013

Como comunicador de la ciencia –divulgador científico, o quizá, más bien, “comentarista” de la ciencia (el término “analista”, de moda en los medios informativos, me parece muy pretencioso para lo que yo hago en estas columnas)–, me dedico precisamente a comunicar, explicar, contextualizar, comentar y, en último término, compartir los hechos del ámbito de la ciencia con el público no científico.

Platicando con varios colegas, me he dado cuenta de que muchas veces hablamos de divulgar “la ciencia”, sin que en realidad aclaremos ni estemos de acuerdo en qué es eso que divulgamos.

Obviemos las definiciones de diccionario: después de todo, en términos amplios, “ciencia” sigue equivaliendo, la RAE dixit, simplemente, a “saber o erudición”. (A mí me gusta y resulta útil la definición que ofrece Ruy Pérez Tamayo: “actividad humana creativa cuyo objetivo es la comprensión de la naturaleza y cuyo producto es el conocimiento, obtenido por un método científico organizado en forma deductiva y que aspira a alcanzar consenso entre los expertos relevantes”. Aunque tampoco está tan claro si “ciencia” se refiere sólo al conocimiento, a la actividad que lo produce –como afirma Ruy–, o a la comunidad que lleva a cabo tal actividad, junto con la infraestructura que hace esto posible.)

Pero es imposible soslayar la espinosa cuestión de la diferencia entre ciencias “naturales” y “sociales”. Que si unas presumen de mayor rigor y “objetividad”; que si las otras padecen de una diversidad de paradigmas (o “marcos conceptuales”) que coexisten sin que quede claro cuál es más correcto… lo único que puede decirse con claridad es que tanto unas como otras son materia de estudio válida, y que, en todo caso, se trata de dos tipos de “ciencia” muy distintos entre sí.

Y que, en su gran mayoría, los divulgadores científicos nos referimos a las naturales cuando usamos, descuidadamente, el término “ciencia”. (Incluso, la cuestión de qué es y cuáles son los problemas específicos que enfrenta la divulgación de las ciencias sociales, comparada con la amplia reflexión que ha habido sobre la divulgación de las naturales, es algo que no se ha discutido suficiente.)

Dejando de lado esa cuestión, es vital distinguir cuándo estamos hablando de ciencia legítima y cuándo se trata de falsas “ciencias” que son en realidad supercherías o supersticiones que tratan de hacerse pasar por tales: seudociencias. Creacionismo “científico”, astrología, homeopatía, acupuntura, “ufología” (u ovniología) y demás engaños son ejemplos de temas que, con demasiada frecuencia, llegan a las páginas de ciencia de diarios, revistas y programas de radio y TV.

Finalmente, y quizá lo más complejo: aun si se habla de ciencia legítima, ¿cuándo se puede decir que un medio realmente está divulgando ciencia, y no sólo mencionándola de forma superficial o hueca? Al igual que sucede con otros temas, es frecuente que las notas se limiten a mencionar los hechos (ocurrió un crimen, se descubrió un nuevo tratamiento para una enfermedad, o una nueva partícula fundamental) sin ahondar en una explicación más profunda de qué ocurrió (qué es el bosón de Higgs, por ejemplo), cómo ocurrió (qué técnicas se usaron para descubrirlo: cómo lo “vimos”), por qué es importante, qué motiva su búsqueda, cuáles son sus implicaciones científicas, técnicas, sociales, éticas, filosóficas…

En este punto hay mucho desacuerdo entre los divulgadores: hay quien opina que sólo las explicaciones amplias, detalladas, y profundas cuentan como “ciencia”, y otros que pensamos que según el sapo es la pedrada, y que a veces basta con dar un atisbo de algo maravilloso para, como dice Carl Sagan, “encender la llama del asombro” que invite a indagar con más profundidad sobre el tema.

De cualquier modo, nuestra labor obedece siempre a un derecho fundamental de los ciudadanos: el de tener acceso a la cultura científica.

Stephen Hawking: «El Universo no necesitó ayuda de Dios para existir»

El físico británico dice que la teoría de la Creación «no se sostiene», explica su visión sobre el origen del Cosmos y anima a la humanidad a salir de la Tierra para poder sobrevivir

Stephen Hawking: «El Universo no necesitó ayuda de Dios para existir»
Reuters
Durante una reciente (y multitudinaria) conferencia en el Instituto de Tecnología de California (Caltech) en Pasadena, el físico británico Stephen Hawking ha vuelto a rechazar la necesidad de un “Creador” para explicar la existencia del Universo. En palabras del investigador, “el Universo no ha necesitado ninguna ayuda divina para estallar y comenzar su existencia”. En otro momento de su charla, Hawking afirmó que la teoría de la Creación “no se sostiene”, tal y como demuestran los datos obtenidos desde hace décadas por los astrónomos utilizando los más potentes telescopios espaciales.
Ante un auditorio abarrotado (la cola para entrar al recinto era de más de 400 metros), Hawking dio comienzo a su intervención refiriéndose al mito africano de la Creación para pasar rápidamente a formularse preguntas fundamentales como “¿por qué estamos aquí?”. El autor de “El origen del Universo” afirmó que “hay muchas personas que aún siguen buscando una solución divina para contrarrestar las teorías de los físicos” y añadió, a modo de broma, “¿Qué se supone que estaba haciendo Dios antes de su creación divina? ¿Quizá preparando el Infierno para las personas que se formularan esta clase de preguntas?”.
Tras referirse a la historia del debate teológico sobre el origen del Universo, Hawking repasó brevemente las principales explicaciones cosmológicas, incluyendo la teoría del estado estacionario de Fred Hoyle y Thomas Gold, una idea que considera la hipótesis de que no haya principio ni final y que las galaxias continúan formándose a partir de la creación espontánea de materia. Hawking aseguró que esta teoría, al igual que muchas otras, no se sostienen, tal y como demuestran observaciones recientes llevadas a cabo con telescopios y otros instrumentos científicos.
Tras un breve repaso a la física relativista y a la cosmología, Hawking rechazó también la idea de un Universo que se expande y se contrae periódicamente, en una sucesión interminable de “Big Bangs” y Big Crunchs”. Ya en la década de los 80, dijo, probó junto a Roger Penrose que el Universo no podría “rebotar” después de una contracción, tal y como sostiene dicha teoría.

El principio, solo una vez

Por lo tanto, el tiempo (y el Universo) comenzó en un momento de “singularidad”, y es más que probable que algo así sólo sucediera una vez. “La edad del Universo -dijo Hawking- que ahora se cifra en casi 13.800 millones de años, se ajusta a este modelo, de la misma forma que también encaja el número y la madurez de las galaxias que podemos observar”.
En otro momento de su charla, Hawking recordó que en 1980, más o menos en la época en que él publicó un estudio sobre el instante en que nació el Universo, el Papa Juan Pablo II advirtió a la comunidad científica de que no estudiara el momento de la creación, ya que ése era un momento sagrado. “Estoy contento -bromeó- de no haber sido arrojado a la Inquisición”.
Para terminar, el científico se refirió a la denominada “Teoría M”, que se basa en parte en las ideas lanzadas hace años por un investigador del Caltech, Richard Feynmann. Para Hawking, esta teoría es la única “gran idea” que coincide y puede explicar realmente el Universo que observamos. La Teoría M postula que no uno, sino múltiples universos se crearon de la nada, con todas las posibles historias y todos los posibles estados de existencia. Pero solo en unos pocos de estos estados la vida es posible, y en un número aún menor de ellos puede existir algo similar a la Humanidad. Bromeando de nuevo, Hawking aseguró que “se siente afortunado” de vivir precisamente en este estado de la existencia.
El investigador terminó su conferencia pidiendo, de nuevo, que no dejemos de investigar el cosmos: “No debemos dejar de ir al espacio, por el bien de la Humanidad. No creo que podamos sobrevivir otro millar de años sin escapar de este fragil planeta”.

¿Estudiar ciencia te hace una mejor persona? (original en inglés)

Un nuevo estudio sugiere que los científicos son más propensos a tener una brújula moral fuerte que los que están fuera del campo
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Esta es la implicación de una investigación recientemente publicada, la cual encontró que es más probable que las personas que estudian ciencia -o que han estado expuestas a la idea de la investigación científica- denuncien el comportamiento poco ético y estén más dispuestas a ayudar a otros.

"Pensar acerca de ciencia lleva a los individuos a apoyar normas morales más rigurosas", reportan los psicólogos Christine Ma-Kellams de la Universidad de Harvard y Jim Blascovich de la Universidad de California, Santa Bárbara. Su investigación ha sido publicada en la revista PLoS ONE en línea (N. del T.: Disponible en: http://www.plosone.org/article/info:doi/10.1371/journal.pone.0057989).


Los investigadores describen cuatro experimentos, todos realizados en la UCSB, que respaldan su sorprendente conclusión.


El primero contó con 48 estudiantes que leyeron una viñeta describiendo una violación (en la historia, Juan tiene "relaciones sexuales no consensuales" con Sally). Luego se les pidió a juzgar la conducta de Juan en una escala de 1 (totalmente justificada) a 100 (totalmente equivocada).


Después de revelar cierta información personal, incluyendo su especialidad, cada participante terminó el experimento, respondiendo a la pregunta: "¿Cuánto crees en la ciencia?", en una escala de uno a siete.


Los investigadores no encontraron relación entre la religiosidad de los participantes o el origen étnico y su juicio sobre las acciones de Juan. Pero aquellos con especialidad en ciencia (incluyendo aquellos con especialidad en biología, química y psicología) le juzgaron más severamente que aquellos sin especialidad en ciencia.


Además, "quienes reportaron una mayor creencia en la ciencia, calificaron la violación como algo más equivocado", escriben los investigadores.


Tres experimentos adicionales involucraron plasmar la idea de la ciencia en la mente de las personas a través de un dispositivo de primado (N. del T.: Fenómeno de psicología mediante el cual la exposición a determinados estímulos influye en la respuesta que se da a estímulos presentados con posterioridad). Los participantes recibieron 10 sets con cinco palabras cada uno, y se les pidió que se deshicieran de una palabra y que usaran las cuatro restantes para formar una oración. A la mitad de los participantes se les dio conjuntos de palabras que incluían términos orientados a la ciencia tales como "lógico", "hipótesis", "laboratorio", "científicos" y "teoría".


Uno de los grupos, conformado por 33 estudiantes universitarios, leyó la viñeta anteriormente mencionada (describiendo una violación) y expresó su opinión respecto a Juan. Quienes tenían palabras relacionadas con la ciencia en su mente "condenaron el acto como más malo" que quienes tuvieron que acomodar palabras neutrales, reportaron los investigadores.


A otro grupo, de 32 estudiantes y miembros de la comunidad, se le preguntó sobre la probabilidad que tenían de participar en una lista de actividades orientadas a la comunidad durante el mes. Quienes estuvieron expuestos a las palabras relacionadas con la ciencia expresaron una mayor probabilidad de donar sangre, hacer trabajo voluntario y donar a la caridad.


Un último grupo de 43 estudiantes y miembros de la comunidad participó en un "juego económico del dictador" en la que se les dio 5 dólares y se les dijo que podían quedarse con todo el dinero o darle una parte a un extraño. Las personas expuestas a los términos científicos asignaron menos dinero para ellos mismos y más a la otra persona.


A primera vista, estos resultados parecen contrarios a la intuición; la ciencia, después de todo, es -en el sentido más estricto- amoral. Pero Ma-Kellams y Blascovich sostienen que, en la imaginación popular, tiene una connotación diferente.


"Sostenemos que hay una imagen establecida o noción de "ciencia"que se asocia con los conceptos de racionalidad, imparcialidad, equidad y progreso tecnológico", escriben. "La noción de ciencia contiene en sí una visión más amplia moral de una sociedad en la que la racionalidad se utiliza para el beneficio mutuo de todos".


En otras palabras, la ciencia nos pone en un estado de ánimo en el que pensamos en términos del bien común.

Los investigadores señalan que los descubrimientos científicos específicos (como aquellos que cuestionan el concepto de libre albedrío) pueden, y a veces lo hacen, producir resultados diferentes. Y advierten de que sus medidas de moralidad se limitan a cuestiones de daño/cuidado e imparcialidad, a diferencia de los otros puntos de la brújula Jonathan Haidt (tales como el respeto a la autoridad y lealtad en grupo).

Sin embargo, este es el primer estudio que demuestra que, en palabras de Ma-Kellams y Blascovich, "el acto de pensar sobre la propia ciencia produce importantes consecuencias psicológicas". Importante, y podría decirse, edificante, incluso. ¿Quién sabía que Bill Nye, the Science Guy puede ser un maestro espiritual?


(traducción: Mariana Garza A.)

[Video] Consumismo Capitalista desenfrenado, ¿hasta cuando reinará este paradigma?

Peter Higgs admite ser ateo, pide que dejemos de llamarle la "partícula de Dios" al bosón de Higgs (original en inglés)

by Kate Allen posted on April 10, 2013 09:59PM GMT Thanks to Mariana Garza A. for the link!
Mañana, la BBC estará transmitiendo un especial de Peter Higgs, el físico de partículas británico. Higgs es el homónimo del bosón de Higgs, la partícula descubierta en el CERN el verano pasado y que a veces es llamada "la partícula de Dios".
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Higgs hará uso de su plataforma en la BBC para pedir a todos que por favor paremos con todo este asunto sobre Dios.

"Antes que nada, soy ateo", The Telegraph lo cita diciendo a la BBC. "Y en segundo lugar, sé que el nombre era una especie de broma -y ni siquiera una muy buena."


Esto de ninguna manera es la primera vez que Higgs ha mencionado su desagrado por el término "partícula de Dios", y tampoco es la única persona que alberga sentimientos así.


Respecto a una historia reciente acerca de la confirmación por los científicos del descubtrimiento del bosón de Higgs, un lector dijo lo siguiente: "Aunque me gusta la ciencia y las historias acerca de lo que está sucediendo en el LHC (Large Hadron Collider), tomo gran ofensa con el uso del término "partícula de Dios" para describir algo que no tiene absolutamente nada que ver con Dios. Esto es ciencia, hombre, no fe ciega y creencia ignorante."


"Partícula de Dios" es ciertamente un nombre tonto para el bosón de Higgs, ya sea que usted crea en Dios o no. ¿Por qué la partícula (en realidad se asemeja más a un campo) que le da masa a todas las demás partículas sería el "Dios" de las partículas?


Fue un término que dos autores de libros usaron ​​para describir el bosón de Higgs (entonces no descubierto) en 1993, porque, según dijeron, su editor no quiso dejarlos llamarla "la partícula maldita", por lo difícil que sería de descubrir.


El nombre fue popular. La pregunta es: ¿llamar al bosón de Higgs la "partícula de Dios" es una distracción innecesaria, o acaso ayudó al público asegurar algo que, por lo demás, es una cuestión física difícil y complicada?


Si ayudó a atraer el interés de público ¿valió la pena?


Higgs probablemente no es el único que tiene una opinión sobre esta cuestión. 


El especial para la BBC se transmitirá mañana, miércoles por la noche, y puede ser vista en línea aquí.


(traducción: Mariana Garza A.)